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Conjuntivitis Alérgica

Por el Dr. Fredy López Maldonado


Uno de los problemas más comunes y frecuentes en la práctica tanto institucional como privada en oftalmología son los problemas asociados a las alergias.

En líneas generales, las alergias las podemos definir como una respuesta exagerada del organismo cuando entra en contacto con determinadas substancias provenientes del exterior. Estas substancias capaces de provocar una reacción alérgica son conocidas como ALÉRGENOS.

Los diferentes elementos de nuestro sistema inmune que intervienen en la respuesta alérgica como son las inmunoglobulinas (principalmente la E), los mastocitos y diferentes células inflamatorias, tienen una alta concentración a nivel ocular. Estudios han demostrado que en los ojos tenemos hasta 50 millones de mastocitos, de los cuales hasta un 95% se encuentran en la conjuntiva y los párpados, por lo que se denomina principalmente CONJUNTIVITIS ALÉRGICA a los problemas alérgicos que comprometen a los ojos.

Los problemas de conjuntivitis alérgica generalmente se presentan en forma crónica y son más comunes y severos en niños que en adultos; afectan aproximadamente a un 25% de la población mundial; pueden presentarse de manera aislada o asociarse a otras alergias como asma, rinitis, dermatitis y pueden estar relacionados a la historia familiar.

Los alérgenos más comunes que causan conjuntivitis alérgicas en los ojos

• ácaros del polvo doméstico
• pólenes y hongos que viajan por el aire
• látex
• harinas y algunas proteínas
• substancias químicas
• humedad
• ceniza, contaminación ambiental y humo
• materiales de construcción
• pelo, plumas, heces y epitelios de animales domésticos
• colorantes y preservantes
• perfumes y maquillaje
• jabones y detergentes
• peluches
• lana

Cuando un paciente se presenta a la clínica generalmente el motivo de consulta se encierra dentro de algunos de estos síntomas: picazón, ojo rojo, ardor, edema palpebral, sensación de cuerpo extraño, lagrimeo, secreción acuosa y fotofobia. Entre estos síntomas el más constante es la picazón, tanto que en inglés existe una máxima que dice “no itch, no allergy” (no hay picazón, no hay alergia).

En algunos pacientes llega a ser un problema tan complejo que puede afectar otras actividades en su vida como es el sueño, las interacciones sociales (el “ojo rojo” es un aspecto muy desagradable e incómodo para personas que pueden tener un frecuente contacto con otras personas y es un constante motivo de consulta). La productividad de la persona puede verse afectada así como su calidad visual que puede disminuir como resultado directo de cuadros muy severos de conjuntivitis alérgica.

Una vez que el diagnóstico se realiza, se deberá definir el mejor tratamiento para esa persona particular por la cantidad de elementos que entran alrededor de este problema.

Primero se deberá tratar de determinar el origen de la alergia, aunque como lo vimos al principio, la lista de los posibles alérgenos es muy amplia y variada, existen algunas medidas generales a considerar.

Se pueden tomar acciones como la limpieza especial y el control de la humedad del ambiente, evitar alérgenos como plantas, flores, pólenes, humo de cigarrillos, y contaminación de los carros. Se puede intentar modificar hábitos alimenticios, cambiar o evitar el uso de cosméticos. Se deberá tratar de modificar hábitos como el de rascar o frotar los ojos, ya que está demostrado que esto empeora la enfermedad por la cantidad de mastocitos que se desprenden con estas acciones.

El segundo aspecto a considerar es en elegir la mejor conducta terapéutica. Se debe elegir productos que logren un rápido alivio y control de los síntomas, productos que sean de acción anti-alérgica múltiple y de aplicación tópica. Deberían ser productos que logren un efecto sostenido y que sean de mínima frecuencia de aplicación, idealmente que esten libres de efectos secundarios.

Algunos de los productos que podemos mencionar que se usan son medicamentos vasoconstrictores, cortico esteroides, antihistamínicos tópicos, estabilizadores de mastocitos, antiinflamatorios, antihistamínicos orales, descongestivos, inmunosupresores o inmunomoduladores y compresas frías. En casos muy severos se pueden utilizar medicamentos coadyuvantes como los lubricantes o lágrimas.

No se recomienda AUTOMEDICARSE. Es de vital importancia el trabajo en equipo de oftalmólogos, alergólogos, dermatólogos, inclusive puede mencionarse los homeópatas.

El objetivo del tratamiento es lograr una mejor calidad de vida para los pacientes y disminuir la frecuencia de los ataques alérgicos sabiendo que son enfermedades crónicas.

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ATENCIÓN: La información publicada aquí no tiene el propósito de reemplazar el diagnóstico, tratamiento o consejo de un médico profesional. Usted siempre debe consultar a un profesional de la salud con las preguntas específicas sobre alguna condición médica.